Niño llorando no tuvo otra opción que ir parado en el autobús porque el último puesto estaba ocupado por un gato.

Un pasajero estaba tomando el autobús cuando vio que una mujer con su hijo discutían con el chofer.

Al parecer, el chofer obligó a la señora a ir parada en el autobús con su hijo ya que el último puesto estaba ocupado por un gato que  iba en un cochecito de bebé, lo que significaba que no estaba disponible o que debía esperar el siguiente autobús.

La mujer le había dicho al otro pasajero, que por favor recogiera el coche del gato para ella sentarse con su hijo, pero la respuesta no fue la esperada y el gato resultó ser defendido por el pasajero como su dueño y también, por parte del chofer.

Mía Wilson, la madre del niño de 1 año de edad, llamó ridículo al hecho de preferir dar un puesto a un gato que a una persona en los transportes públicos.

El chofer, sin permitir ninguna explicación le dijo a la mujer que en el autobús habían dos coches y esa era la prioridad a bordo que si no le parecía bien, podía esperar el siguiente autobús.

Posteriormente, la señorita Wilson procedió a denunciar a la compañía por priorizar animales antes que los humanos, asumiendo que se trataba de una situación ridícula.

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