Los negocios de la urgencia

Un cable pasa de balcón a balcón. Lleva electricidad de una vivienda que ya tiene energía eléctrica hasta otra que permanece a oscuras. En la barriada de La Timba, en La Habana, una calle marca la división entre quienes pueden encender su ventilador y aquellos a los que solo les queda abanicarse tras el paso del huracán Irma.

En estas circunstancias todo el mercado informal se reinventa y surgen los negocios más inverosímiles. “Se cargan móviles y tabletas por 1 CUC”, dice un pequeño cartel pegado a una puerta a pocos metros del cementerio de Colón.

Afuera, dos vecinos de las áreas donde aún no se ha restablecido el servicio, esperan su turno para recargar la batería de sus dispositivos después de haber probado otras opciones sin éxito.

“Fui al hotel Inglaterra para que me dejaran cargar el móvil, pero se han puesto pesadísimos porque dicen que mucha gente está haciendo lo mismo”. El uso de baños en los alojamientos turísticos también está más controlado en las zonas del litoral.

En la barriada de La Timba, en La Habana, una calle marca la división entre quienes pueden encender su ventilador y quienes viven sin electricidad

“Está llegando mucha gente a hacer sus necesidades aquí y este hotel no es para eso, aquí las instalaciones son para los huéspedes y para los que vienen a consumir en el bar”, se queja una empleada del Hotel Cohiba a este diario.

El inmenso edificio está enclavado en una de las partes más afectadas por las inundaciones y muchas viviendas en los alrededores todavía no han podido descontaminar las cisternas para recuperar el suministro de agua.

“!Hielo!”, grita un hombre que pasa en bicicleta por la calle 3ra cerca de G. En la cesta lleva una caja hecha de poliespuma con pequeñas bolsas de cubitos de hielo tan fríos como tentadores para quienes no han tomado un vaso de agua fría desde hace más de cuatro días.

“Tengo agua hervida, el pepino a 10 CUP y si me compra un galón se lo dejo en 1 CUC”, detalla el aguador a una señora que se interesa por la mercancía. “No se preocupe si no puede ahora, que yo regreso en dos horas”, aclara el comerciante.

Entre los negocios que han brotado con más fuerza en la ciudad en los últimos días está la oferta de turbinas portátiles para llenar tanques de agua

En las cercanías de la parada de ómnibus de la calle Carlos III, próxima a Infanta, aparece otro vendedor pregonando: “Baterías listas para recargar el móvil. Por 10 CUC te la llevas cargada y todo. No pierdas la oportunidad”.

Entre los negocios que han brotado con más fuerza en la ciudad en los últimos días está la oferta de turbinas portátiles para llenar tanques de agua.

“He pagado 5 CUC a un hombre que vino con un pequeño motor conectado a una batería y que en pocos minutos haló el agua de la cisterna hasta los tanques que tengo en el techo”, cuenta Ramona, residente en la calle Colón, en el municipio Plaza.


El barrio de Ramona no tiene electricidad todavía y los “motores” portátiles se han convertido en una solución muy demandada para usar el agua acumulada en las cisternas.

“Pago lo que haya que pagar pero no puedo estar sin agua. Tengo dos niños chiquitos y un anciano en la casa”, explica a este diario Yusimí, que vive en un apartamento a pocos metros de la calle Boyeros.

Las cafeterías y negocios gastronómicos que tienen luz, ya sea porque se encuentran en zonas con el servicio restablecido o porque se autoabastecen, están haciendo su agosto.

Las cafeterías y negocios gastronómicos que tienen luz, ya sea porque se encuentran en zonas con el servicio restablecido o porque se autoabastecen, están haciendo su agosto

En la calle Tulipán, el local Com-Placer tenía este lunes una impresionante tablilla con bistec de cerdo, chuletas, camarones y pizza, además de cerveza fría. Una veintena de clientes se apelotonaba en el estrecho jardín escapando de la falta de electricidad y gas para cocinar que reina en los alrededores.

“Gracias a este lugar mi familia ha podido comer”, aclara una clienta con una cantina plástica en la mano en la que se sirve arroz y carne de cerdo. “No sé cómo lo han hecho porque todos los lugares estatales están cerrados en esta zona”, apunta.

Por la calle, mientras los comensales consumen ansiosos cada plato, un hombre pasa ofreciendo unos pomos que transpiran por el hielo. “No pases sed, aquí tienes tu agüita bien fría para que no te me atragantes”, anuncia con humor.

Irma ha dejado a la ciudad detenida en muchas cosas, como la recogida de basura, el abastecimiento de los mercados y el funcionamiento de las escuelas, pero el ingenio sigue viento en popa.

Fuente:14ymedio